Estatutos de Fedsang en vigor actualmente

 

Estatuto del donante altruista de sangre en España  

La promoción generalizada de la donación altruista de sangre en España, nace en Ia década de los sesenta con motivo de la creación de los grandes Centros hospitalarios. Los objetivos propuestos de autoabastecimiento de sangre "total" o “serie roja”  y la erradicación de su comercio, aparecen cubiertos.

El tiempo transcurrido justifica un análisis de los factores intervinientes en el proceso que ha llevado a este resultado favorable, en particular la figura del Donante y la de las Asociaciones que los agrupan.

   Los propios donantes, tomando conciencia de su función insustituible, en el sistema sanitario español y con el propósito de ampliarla, abordan y aprueban dicho análisis en el Congreso Nacional de 1994, bajo la denominación de ESTATUTO DEL DONANTE  ALTRUISTA DE SANGRE EN ESPAÑA.

 

CONSIDERACIONES

 

1.- Durante este primer período, el esquema político-sanitario transfusional, al cuidado de la Administración Central, se presenta sometido al primordial propósito de acabar con la falta de sangre, desarrollándose en sucesivas disposiciones las normas que regulan la donación altruista en sus aspectos técnico-científico y estableciendo precisa y extensamente las condiciones que facilitan la seguridad de la donación y hasta la salvaguardia de las eventuales responsabilidades profesionales.

 

2.- Dicha normativa, como frecuentemente la documentación publicitaria y promocional de la donación de esta primera etapa, contempla al donante como el destinatario de un deber y de unas pautas de comportamiento, frente a unas situaciones sociales objetivas, "ajenas" a su responsabilidad subjetiva inmediata, tales como la falta de sangre, la imposibilidad de sustituirla, la vergüenza de su comercio y otros condicionantes técnicos impuestos siempre por aplicación del principio de autoridad, que toma al donante por un sujeto pasivo, en situación, en cierto modo, afín a la del "paciente".La Administración viene, pues, produciendo una normativa que define "quien puede ser donante", pero no “qué es un donante".

 

3.- Aún hoy, el Donante está lejos de aparecer como el sujeto activo de un acto que, por su naturaleza y efectos, trasciende de la calificación, sin duda esencial, de acto de solidaridad humana. Acaso sea a las propias Asociaciones a las que cabe atribuir este desfase entre la regulación, casi exclusivamente médica del acto de la donación, y la consideración del Donante como sujeto de la misma, en toda la plenitud que sus derechos y deberes reclaman por estar contribuyendo a resolver un problema sanitario de primer orden. Estas razones deberán ser reconocidas como suficientes para reclamar un reconocimiento ético-jurídico de la figura del Donante como sujeto activo de la donación y de sus consecuencias y derivaciones.

 

4.- Si hoy es posible leer en los Hospitales un "Decálogo" de los derechos del enfermo, es legítimo pensar que la exigibilidad de los principios éticos hasta ahora impulsadores de la donación, al ser actualmente considerada como una respuesta cívica a un problema público, deba ser también conformada jurídicamente y objeto de consagración legal.
La formulación legal de la figura del Donante, con sus rasgos definitorios, desde un punto de vista jurídico (derechos y deberes) y sociológico, es tarea que incumbe reivindicar inmediatamente por parte de las Asociaciones que los presentan

 

5.- Así parece entenderse por el propio Parlamento Europeo que, en Resolución del 14-9-93 y, en el contexto de unas recomendaciones ciertamente extensas v detalladas, referidas fundamentalmente a los aspectos técnicos de la transfusión, incluye la de "un Estatuto europeo de los donantes y de las Asociaciones de donantes altruistas... sus derechos, sus responsabilidades...”.
Por ello y a la vista de las también recomendaciones del Parlamento Europeo relativas al principio de la gratuidad y siendo conscientes los donantes españoles que se ha alcanzado la autosuficiencia de sangre total y se está en la línea de alcanzar la de productos derivados, procede la elaboración de un Estatuto Español del Donante, que será una consecuencia natural del esquema de valores que configuran su identidad y el perfil de las condiciones morales y sociológicas que le hacen asumir tal responsabilidad.

Derivado de estas CONSIDERACIONES se observa la necesidad y la conveniencia de disponer de un Estatuto del Donante Altruista de Sangre en España desde una doble perspectiva: la que afecta al Donante de Sangre como INDIVIDUO y la que afecta a ese mismo Donante de Sangre como integrante de un COLECTIVO, de una ASOCIACIÓN.

La primera pretende clarificar la figura del Donante de Sangre como sujeto activo, incurso en derechos y deberes, y la segunda mucho mejor definida en el ordenamiento jurídico español como parte de una Asociación independiente y con personalidad jurídica propia cuyos derechos y deberes se reconocen implícitamente por la existencia de la propia Asociación, pero que este ESTATUTO pretende consolidar, resaltar y sobre todo actualizar.

DEFINICIÓN DE LA FIGURA DEL DONANTE ALTRUISTA DE SANGRE

Se define al Donante Altruista de Sangre como la persona que haciendo uso de su libertad y ajeno por tanto a todo tipo de presión, decide ofrecer su sangre en las condiciones sanitarias legalmente establecidas con el fin concreto de coadyuvar a salvar la vida o recuperar la salud de otro ser humano, de forma desinteresada y previa aplicación de las prácticas científico-técnicas precisas que conduzcan a la consecución de ese fin.

En base a esta definición el Donante Altruista de Sangre se declara sujeto activo en el proceso transfusional y asume los siguientes

 

DEBERES

 

•- Aceptar los condicionantes médico-legales en vigor informando correctamente sobre sus circunstancias de salud.

 

•- Atender y cumplir las indicaciones médicas recibidas antes, durante v después del acto de la donación.

 

•- Divulgar la trascendencia y significación, tanto sanitaria como social del acto de la donación altruista de sangre, colaborando con su Asociación en la promoción de la misma.

 

•- Aceptar el compromiso de gratuidad y altruismo.

 

•- Renunciar a conocer al receptor de su donación.

A su vez el Donante altruista de sangre atendiendo, a la naturaleza ético-jurídica de la donación, tendrá los siguientes

DERECHOS

 

•- A ser informado previamente por escrito de las exigencias o condiciones médico-legales en vigor y al reconocimiento médico consiguiente.

 

•- A no ser rechazado en su voluntad de donar sangre por motivos distintos a los condicionantes antedichos, pudiendo igualmente por escrito recabar información de las causas del rechazo.

 

•- Formar parte de una Asociación de donantes de cuya existencia será informado y disponer de un documento/carnet que acredite su condición.

 

•- Disfrutar de una cobertura que alcance a los riesgos y accidentes sobrevenidos con motivo de la donación, incluidos los desplazamientos; recibiendo compensación de gastos o daños producidos eventualmente con motivo de la donación.

 

•- El tiempo empleado en la donación tendrá consideración laboral dado el interés social y cívico del acto de donar sangre.

 

•- Disponer de puntual información estadística, a través de su Asociación, sobre el uso y destino de su sangre por parte de la Administración técnico-sanitaria ya que no renuncia a la propiedad de su sangre hasta que de forma total o fraccionada se transfunda al enfermo con las garantías éticas y formales del más absoluto respeto al carácter de gratuidad y non profit con el que efectuó su donación.

El donante en relación con las asociaciones  

El Donante Altruista de Sangre, como parte integrante de un colectivo social o ASOCIACIÓN, a la que tiene el derecho de pertenecer y el deber de colaborar a sus fines, se le reconocerán expresamente cuantas ventajas se deriven de su condición de socio; tales como:

 

 

•- Recibir información relativa a las actividades sociales, culturales y recreativas organizadas por su Asociación directamente o en colaboración con Organizaciones o Federaciones que conformen el movimiento asociativo de los Donantes de Sangre en España.

 

•- Ser informado, participar, elegir y ser elegido para los cargos representativos de su Asociación mientras mantenga su condición de Donante y socio de dicha Asociación.

 

•- Acceder a las distinciones honoríficas que reglamentariamente puedan establecerse por el número de donaciones o la calidad o intensidad de su colaboración en el desarrollo del movimiento asociativo en pro de la hemodonación altruista.

 

•- Recibir incentivos de carácter sanitario, social o cultural, nunca pecuniarios, que impliquen proyección social y concienciación ciudadana dentro del permanente esfuerzo de promover y fomentar la donación altruista de sangre.

 

Derechos y obligaciones de las asociaciones

Por su parte las Asociaciones o Hermandades de Donantes de Sangre, así como las Federaciones de ámbito superior que las agrupan, además de las obligaciones o derechos legales reconocidos por la Constitución Española y legislación en vigor, tendrán en cuenta, por su especificidad, los derechos y obligaciones que conlleva su especial y doble relación con el Socio (Donante de Sangre) y la Administración Pública en general, y la Sanitaria en particular (Centros de Transfusión, Bancos de Sangre, Hospitales, etc.)

Las Asociaciones de Donantes Altruistas de Sangre garantizan y asumen la defensa colectiva de los deberes y derechos de los Donantes de sangre enunciados como individuales en el ESTATUTO DEL DONANTE ALTRUISTA DE SANGRE EN ESPAÑA.

 

Las Hermandades y Asociaciones de Donantes de Sangre para no hacer dejación de sus propias responsabilidades garantizarán, como algo prioritario y preceptivo, que los Ficheros de los Donantes estén disponibles y actualizados para el uso y fines que la estructura asociativa local, regional o nacional pueda precisar, sin que dicho uso o disponibilidad implique exclusividad ni impida ser utilizados por las estructuras transfusionales.

Reconocidas por la legislación española y europea como instrumentos de utilidad social y sanitaria de primer orden en la materia, se comprometen a colaborar activamente con los organismos de la Administración en materia transfusional para alcanzar el autoabastecimiento permanente en sangre y sus derivados con las garantías de calidad v seguridad necesarias para los enfermos.

 

Las Asociaciones de Donantes Altruistas de Sangre en el marco de esa colaboración y para garantizar la correcta ejecución de sus fines deberán recabar recursos de la Administración sanitaria y transfusional así como de cualquier otra procedencia.

Además de los recursos básicos para su operatividad social y los fines de promoción de la donación altruista de sangre, las Asociaciones propiciarán una armonizada incardinación en el esquema de la transfusión sanguínea participando en sus órganos de decisión.

Dispondrán de los mecanismos necesarios para garantizar ante la opinión pública que se cumplen los principios éticos y legales de la no-comercialización, ofreciendo información veraz y estadística sobre la obtención, uso y destino de la sangre, además de la permanente labor de información y educación a través de mensajes y experiencias que, canalizados por medios profesionales, lleguen eficazmente a la sociedad en general.

 

Las Asociaciones de Donantes Altruistas de Sangre de España podrán delegar la representación que ostentan de sus socios formando parte de estructuras federadas  y de la propia Federación Nacional quien planteará ante la Administración cualquier cambio en materia de legislación o normativa que pugne con la defensa de los deberes y derechos de los Donantes de Sangre, tanto individuales como colectivos recogidos en el presente ESTATUTO.

La Asamblea General Ordinaria de la Federación Nacional de Donantes de Sangre de España celebrada en Valencia el día 29 de abril de 1994 aprobó el ESTATUTO DEL, DONANTE ALTRUISTA DE SANGRE EN ESPAÑA, que será remitido a todas las Hermandades y Asociaciones de Donantes de Sangre legalmente constituidas, así como a cuantos Organismos y Entidades conformen el esquema transfusional en España, y especialmente al Ministerio de Sanidad y Consumo para que previo conocimiento del Consejo Interterritorial sea objeto de consagración legal en el conjunto del Estado a través del rango normativo que se estime oportuno.

Valencia, 29 de abril de 1994

        EL PRESIDENTE                                                         EL SECRETARIO

Martín Manceñido Fuertes                                Miguel A. de Huerta Cabales

 

 

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