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La importancia de donar sangre para la vida

La sangre es un tejido conectivo líquido que circula a través de arterias, venas y capilares (vasos sanguíneos), desde el corazón a todas las partes del organismo. Es por ello que donar sangre a quién la necesita es tan importante en los momentos críticos.

Es un líquido vital para el hombre, y todos los vertebrados, ya que se encarga de transportar el oxígeno y los nutrientes a todos los órganos y tejidos del cuerpo, así como de recoger las sustancias de desechos.

El color rojo tan característico es debido a la presencia de los hematíes o glóbulos rojos, que son los encargados de llevar el oxígeno de la sangre a todas las partes del organismo.

El volumen de sangre en el cuerpo humano depende de la edad, del peso, de la altura y del sexo de la persona, oscilando entre los 4 y 6 litros en una persona adulta y correspondiendo con el 7% de su peso total.

Donar sangre

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Composición de la sangre

Los componentes de la sangre incluyen el plasma (parte líquida) y las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).

El plasma constituye el 55% del volumen total y el 45% a las células sanguíneas.

Para poder explicarlos con claridad vamos a desglosar cada una de las partes y describirlas con detalle.

Plasma sanguíneo

El plasma es la parte líquida, y actúa como medio de transporte para las células sanguíneas, así como de otro tipo de sustancias disueltas en él.

Presenta una viscosidad superior a la del agua, concretamente es 1,5 veces mayor.

El 90% del plasma sanguíneo es agua y el 10% restante corresponde con sustancias en disolución tales como proteínas (el 7%) y el 3% restante son lípidos, azúcares, vitaminas, enzimas, minerales y electrolitos, hormonas, gases, y otras sustancias de desecho del organismo, como el ácido úrico.

¿Dónde se forman los componentes del plasma?

Los componentes del plasma sanguíneo se originan en diferentes puntos del organismo:

El origen de los componentes del plasma sanguíneo es diferente dependiendo de la sustancia en cuestión, por ejemplo:

  • Hígado: Aquí se forman todas las proteínas a excepción de las inmunoglobulinas.
  • Glándulas endocrinas: Aquí se originan las hormonas y son enviadas posteriormente al torrente sanguíneo.
  • Riñones: Son los encargados de mantener el equilibrio entre el agua y las sales minerales.
  • Colectores linfáticos: Aportan la concentración de lípidos.
  • Intestino: Este se encarga de absorber otras sustancias.

Las proteínas más importantes del plasma

El plasma sanguíneo contiene un 7% de proteínas disueltas, entre las que destacan la albúmina, los factores de coagulación y las inmunoglobulinas.

¿Qué es la albúmina?

La albúmina es la proteína que se encuentra en mayor concentración en la composición de la sangre.

Se encarga del transporte por todo el organismo de determinadas sustancias como las hormonas o las enzimas.

Los niveles normales de esta proteína es de 3.5-5.5 gr/dl. Cuando estos parámetros son bajos son indicativos de que existe una enfermedad hepática o renal.

¿Qué son los factores de coagulación?

Los factores de coagulación son proteínas que intervienen en los procesos de coagulación. Estos factores se unen a las plaquetas cuando existe una rotura en un vaso sanguíneo para formar el coágulo y así impedir las hemorragias.

Para que estos factores se activen requieren de la presencia de cofactores de activación, como el calcio o los fosfolípidos.

Existen 13 factores de coagulación y su nomenclatura corresponde con números romanos (Factor I, Factor II,….Factor XIII).

Cuando existen problemas con estas proteínas aparecen enfermedades relacionadas con la coagulación como la hemofilia.

¿Qué son las inmunoglobulinas?

Las inmunoglobulinas son proteínas, concretamente glicoproteínas, que actúan como anticuerpos y que se pueden encontrar tanto en el plasma sanguíneo, como en las secreciones o unidas a las membranas de los linfocitos B.

Los lípidos más importantes del plasma

El colesterol y los triglicéridos son los lípidos más importantes disueltos en el plasma sanguíneo y se encuentran unidos a las proteínas conformando las lipoproteínas, y así facilitar el transporte de las grasas.

Tanto el colesterol como los triglicéridos juegan un papel fundamental para que nuestro organismo funcione adecuadamente, pero si se producen desajustes en cualquiera de estas sustancias pueden provocar problemas cardiovasculares muy graves, sobre todo si estos niveles son muy altos.

Gases presentes en el plasma

En el plasma sanguíneo se encuentran gases tales como el oxígeno, el dióxido de carbono y el nitrógeno.

El oxígeno realmente se encuentra unido a la hemoglobina dentro de los glóbulos rojos, pero ellos son transportados por el plasma.

Una parte del dióxido de carbono si se encuentra disuelto en el plasma, y es recogido en los tejidos y llevado hasta los pulmones para así eliminarlo del cuerpo.

Además del oxígeno en sangre y el dióxido de carbono, el plasma sanguíneo también lleva el nitrógeno en forma de urea y ácido úrico.

Células sanguíneas

Una vez que hemos explicado el plasma sanguíneo, a continuación pasaremos a hacer un breve repaso a las células que lo forman (elementos figurados).

Cuando hablamos de elementos figurados, nos referimos a aquellos elementos que presentan forma, como son los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. A veces la donación de sangre es necesaria por falta de ellos.


Glóbulos rojos

También se conocen con el nombre de eritrocitos o hematíes.

Los glóbulos rojos son las células que se encuentran en mayor concentración, aproximadamente el 96% de todas las células sanguíneas.

Para hacernos una idea aproximada, os diremos que los valores normales de hematíes en el hombre son de 5.4 millones/mm3 y en la mujer de 4.8 millones/mm3.

¿Cómo es su morfología?

Estas células presentan una forma muy parecida a un disco bicóncavo hundido en su parte central. Gracias a esta forma tan característica, su membrana es mucho más efectiva.

Los hematíes maduros no tienen ni núcleo ni orgánulos en su citoplasma. Solamente tienen una proteína llamada hemoglobina (encargada del transporte del oxígeno) y enzimas.

Cuando los eritrocitos abandonan la médula ósea para dirigirse al torrente sanguíneo, eliminan allí el núcleo (esto no ocurre de la misma manera en otro tipo de vertebrados).

Es muy curioso observar que el 90% del eritrocito está ocupado por la hemoglobina.

La membrana plasmática está constituida por glucoproteínas que son básicas para determinar los grupos sanguíneos (hablaremos más delante de ellos) y otros identificadores celulares.

¿Dónde se forman los glóbulos rojos?

Los hematíes en personas adultas se crean en la médula ósea (huesos).

La vida de un hematíe desde que se forma hasta que se destruye es de 120 días aproximadamente (unos 4 meses).

Una vez transcurrido este espacio de tiempo, los glóbulos rojos son eliminados en la médula, en el hígado y en el bazo. En este mismo instante, la hemoglobina se convierte en bilirrubina y el hierro se recicla para volver a constituir la nueva hemoglobina. Los donantes de sangre deben ser, por tanto, personas sanas, que no tengan alterado este proceso.

¿Qué es la bilirrubina?

La bilirrubina es un pigmento de color amarillento que surge como resultado de la degradación de la hemoglobina de los eritrocitos reciclados.

¿Cuál es la función de los glóbulos rojos?

Su función es básica, ya que son los encargados de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta todos los tejidos del organismo.

¿Y cómo se produce ese transporte?

Los eritrocitos llevan en su interior una proteína llamada hemoglobina que permite que el oxígeno se fije a ella. Gracias a esta unión hemoglobina–oxígeno (unión hemo), el transporte puede realizarse correctamente. Si no existiera hemoglobina, los glóbulos rojos no tendrían forma de poder transportar el oxígeno en sangre y por tanto supondría la muerte de los tejidos y como consecuencia la muerte del organismo.

La cantidad de oxígeno en sangre debe ser siempre superior al 95%. A esto se le conoce como la saturación de oxígeno en sangre.

Si esta concentración disminuye estaríamos frente a un problema respiratorio, en el mejor de los casos, y se requeriría como primera medida la ayuda de un suplemento adicional de oxígeno. En el peor, se tendría que echar mano de una donación de sangre para restituir los valores.

¿Qué es la hemoglobina?

Es una proteína (con un grupo hemo) presente solo en los eritrocitos que tiene como misión la de recoger el oxígeno en los pulmones, concretamente en los alveolos pulmonares, y distribuirlo por todos los tejidos del cuerpo humano. Una vez que se queda liberada de la carga, recogen de esos mismos tejidos, todo el dióxido de carbono presente (CO2) y lo llevan de vuelta a los pulmones para posteriormente eliminarlo del organismo.

La hemoglobina es rica en hierro y su falta puede provocar un tipo de enfermedades en la sangre llamadas anemia.

Un dato curioso a tener en cuenta. El color rojo de la sangre es debido a la presencia del hierro en la hemoglobina cuando porta el oxígeno.

¿Cuál es la concentración normal de hemoglobina?

Para determinar si nuestro nivel de hemoglobina está dentro de los límites normales, estos deben oscilar entre la horquilla de los 12-18 gr/dl, determinando así la cantidad y calidad de los hematíes (masa eritrocitaria).

Glóbulos blancos

Los donantes de sangre también pueden ayudar con las enfermedades de la sangre relativas a las disfunciones en las defensas del organismo.

Los glóbulos blancos o leucocitos son los encargados de atacar y eliminar a los agentes patógenos (bacterias, virus, hongos y parásitos) y segregar los anticuerpos para combatir las infecciones. Es decir, forman parte del sistema inmunológico del organismo.

Los leucocitos tienen una cualidad que los hace únicos, y es que son capaces de viajar a través del torrente sanguíneo y estar en cualquier punto del organismo cuando comienza el ataque.

Los niveles normales de leucocitos están entre la horquilla de los 4.000-12.000 células/mm3, pudiendo variar en función de la edad, el estrés, el embarazo o por enfermedades infecciosas o cáncer.

¿Dónde se originan?

La médula ósea es la encargada de producir y almacenar a los leucocitos, a la espera de que se produzca algún ataque por parte de un patógeno y en ese momento son expulsados al torrente sanguíneo hasta la zona en cuestión.

La vida media de un glóbulo blanco varía en función del tipo, pudiendo ser incluso de un solo día.

¿Cómo es su morfología?

A diferencia de los glóbulos rojos que solo disponían de una forma, estas células pueden tener diferente morfología según sea su núcleo y su citoplasma.

De esta manera, nos podemos encontrar con:

  • Células monomorfonucleares: Se caracterizan por tener un núcleo redondeado y en su citoplasma no aparece ningún tipo de orgánulo. A estas células se las conoce también con el nombre de agranulocitos.
  • Células polimorfonucleares: Estas células presentan el núcleo poliformes (con una o varias formas) y en el citoplasma si aparecen orgánulos. Estas células también se llaman granulocitos.

Tipos de glóbulos blancos.

Atendiendo a la clasificación anterior, podemos diferenciar varios tipos.

Dentro del grupo de los agranulocitos, tenemos a los linfocitos y monocitos, y dentro de la categoría de los granulocitos, a los neutrófilos, basófilos y los eosinófilos.

Veamos un poco más acerca de ellos.

Linfocitos

  • Los linfocitos son uno de los tipos de que se encuentran en nuestro organismo, encargados de defenderlo de los agentes infecciosos como bacterias, virus y hongos.
  • Estas células son capaces de distinguir claramente entre las células propias de nuestro cuerpo de las invasoras.
  • El tamaño pueden variar dependiendo del tipo de linfocito: las células de mayor tamaño se llaman células NK (Natural Killer o exterminadoras) y las de menor tamaño son los linfocitos T y B.
  • El valor normal es de 1.300-4.000 cél./mm3.
  • Representan entre el 24-32% del total de glóbulos blancos.
  • Los valores se disparan en presencia de infecciones provocadas por virus y en procesos de cáncer. Cuando aparecen niveles altos de linfocitos y bajo de neutrófilos, puedes ser debido a un linfoma.
  • Los valores disminuyen en procesos inmunodeficientes.

Linfocitos B

Los linfocitos B son glóbulos blancos pertenecientes al grupo de los agranulocitos, encargadas de segregar los anticuerpos o inmunoglobulinas. Estas son unas sustancias que identifican a los patógenos, uniéndose a ellos y así poder fagocitarlos y eliminarlos con eficacia. Gracias a este sistema de identificación, los granulocitos y los monocitos identifican a los patógenos mucho más rápido y pueden acabar con ellos. A este proceso se le conoce con el nombre de opsonización.

Linfocitos T

Los linfocitos T pertenecen al grupo de los agranulocitos y representan el 70% de todos los linfocitos. Entre las funciones más importantes cabe destacar:

  • Identificar a las células infectadas por virus y eliminarlas con el apoyo de los macrófagos.
  • Potenciar o disminuir la respuesta inmunológica con objeto de regular a otros componentes del sistema inmunológico.
  • Segregar citoquinas.

Tanto los linfocitos T como los B tienen la capacidad de “recordar” una exposición previa a un antígeno específico, así cuando haya una nueva exposición a él, la acción del sistema inmunitario será más eficaz.

Monocitos

  • También conocidos como macrófagos o histiocitos, son unas células de gran tamaño, que presentan un núcleo bien diferenciado, con una forma muy parecida a la de un riñón.
  • El valor normal es de 150-900 células/mm3.
  • Representan entre el 2-8% del total de glóbulos blancos.
  • Los valores se disparan en presencia de infecciones provocadas por virus o parásitos, además de en tumores o leucemias.
  • A diferencia de los otros glóbulos blancos, los monocitos no viajan, sino que son propios de un tejido concreto, actuando cuando se les necesita in situ engullendo (fagocitando) cualquier tipo de patógeno y protegiendo así al organismo de una posible infección.
  • Se encuentran localizados en los ganglios linfáticos, en el hígado, en el cerebro, en la placenta y en el tejido mamario.

 

Neutrófilos

  • Son células que se caracterizan por tener un núcleo dividido en 3, 4 ó 5 lóbulos mediante hebras muy finas de cromatina.
  • Se caracterizan por no teñirse con facilidad, se ahí su nombre.
  • El valor normal es de 2.000-8.000 células/mm3.
  • Son los glóbulos blancos más abundantes, representando entre el 50-70% del total de leucocitos.
  • Los valores se disparan en presencia de infecciones.

Basófilos

  • El núcleo de estas células suele estar recubierto por gránulos secretores.
  • Son los encargados de segregar sustancias como la histamina (básica en los procesos inflamatorios) y la heparina (anticoagulante).
  • La concentración normal oscila entre 0.1-1.5 células/mm3.
  • Representan solo el 0.2-1.2% de los glóbulos blancos totales.

Eosinófilos

  • El núcleo de los eosinófilos se caracterizan por presentar 2 lóbulos unidos por una hebra muy fina de cromatina, presentando una forma muy característica como de antifaz, de ahí su otro nombre de células en forma de antifaz.
  • Su concentración está entre las 50-500 células/mm3.
  • Representa el 1-4% del total de leucocitos.
  • Sus niveles normales se disparan en presencia de parásitos, y en procesos asmáticos o alérgicos.

Plaquetas

Y tal y como hemos visto con el sistema defensivo, también los donantes de sangre pueden ayudar con las enfermedades de la sangre relacionadas con la capacidad de reparar tejidos.

Las plaquetas, también conocidos como trombocitos, son restos celulares que actúa reparando heridas o fisuras en las paredes de los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) impidiendo el sangrado o hemorragias. Las plaquetas se unen en las zonas dañadas formando un tapón.

Además de reparar los daños, producen sustancias que permiten la cicatrización de tales lesiones.

¿Cómo es la forma de las plaquetas?

Las plaquetas son fragmentos de células de forma irregular y no presentan núcleo.

Son de pequeño tamaño, con un diámetro entre 2-3 µm aproximadamente.

¿Dónde se forman las plaquetas?

Las plaquetas se forman en la médula ósea.

La concentración normal de plaquetas está dentro de la horquilla de las 250.000-400.000 cél./mm3.

El tiempo de vida medio para una plaqueta es normalmente de una semana, aunque pueden durar como máximo dos semanas.

¿Cuál es la función de las plaquetas?

La función de las plaquetas es taponar heridas producidas en los vasos sanguíneos con objeto de impedir que se produzca la pérdida de fluido.

La forma de actuación es muy curiosa. Cuando una plaqueta encuentra un vaso sanguíneo roto, envía una señal (sustancia química) a las plaquetas cercanas para que se agrupen en torno a la herida y formen un tapón impidiendo la salida de fluido.

Una vez que se empiezan a unir las plaquetas, estas envían más señales pero en este caso, para que lleguen a esa zona los factores coagulantes, con objeto de formar una membrana de finos hilos de proteínas.

Es aquí cuando los hilos de proteínas y las plaquetas se unen formando un coágulo, manteniendo cerrado el vaso sanguíneo hasta que la herida cura por completo.

Funciones de la sangre

Las funciones de la sangre son básicas y vitales para el correcto desarrollo y funcionamiento del organismo. Cualquier tipo de desequilibrio en el estado sanguíneo, puede hacer que el cuerpo sufra graves problemas de salud y en algunos casos incluso la muerte.

Explicaremos de una forma clara y sencilla cuales son las funciones de la sangre y su importancia para nuestra vida.

Función de transporte

El rojo líquido vital es el encargado del transporte de varios tipos de sustancias hacia los tejidos, entre las que se encuentra el oxígeno, los nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos, hormonas, electrolitos, anticuerpos), y desde los tejidos como las sustancias de desecho y el dióxido de carbono.

Función de excreción

Esta función está estrechamente ligada con la función de transporte mencionada. Solo que en este caso se transporta exclusivamente sustancias de desecho producido por las células y las envía a órganos excretores (eliminan sustancias al exterior) como son los riñones, los pulmones, las glándulas lagrimales y las glándulas sudoríparas.

Función de intercambio gaseoso

Los glóbulos rojos son los encargados de realizar el intercambio gaseoso en el organismo, tanto del oxígeno en sangre como del dióxido de carbono.

La hemoglobina contenida en los hematíes recoge el oxígeno en los pulmones y lo transportan a través del torrente sanguíneo a todos los tejidos.

El dióxido de carbono, por su parte, es recogido desde los tejidos y transportando hasta los pulmones para ser expulsado, disuelto en el eritrocito, aunque también está presente en el plasma sanguíneo en un porcentaje mucho más bajo.

El dióxido de carbono se puede encontrar libre disuelto o como compuesto, regulando de esta manera el pH (en forma de bicarbonato).

Función de coagulación

Las plaquetas son las responsables de que la función de coagulación se lleve a cabo.

Cuando se produce una herida o un corte, las plaquetas forman un tapón en la zona dañada impidiendo que se produzca una hemorragia, además liberan unas sustancias reparadoras para que cicatrice la herida mucho más rápido.

Función termorreguladora

A través de las funciones de la sangre se produce el control regulado de la temperatura del cuerpo.

Así pues, si se necesita refrigerar el cuerpo, recoge el calor producido de las reacciones de los tejidos más profundos y lo expulsa a través de los capilares epiteliales, produciendo una vasodilatación.

Por el contrario, cuando hace frío, se produce una vasoconstricción de los capilares superficiales de la piel, impidiendo que el calor de las reacciones químicas orgánicas sea expulsado del cuerpo, manteniéndolo en su interior.

Función inmunológica

La sangre juega un papel muy importante en la defensa del organismo frente a ataques de bacterias, virus, hongos y parásitos.

Los encargados de proteger al cuerpo son los glóbulos blancos manteniendo de esta forma el estado de salud y bienestar del cuerpo.

¿Dónde se produce?

El gran protagonista es la médula ósea, situada en el tejido esponjoso de los huesos planos (vértebras, cráneo, esternón, crestas ilíacas) y en los huesos largos (fémur y húmero).

La médula no deja nunca de fabricar células sanguíneas durante toda la vida del organismo, pudiendo regular esta cantidad dependiendo del estado de salud del cuerpo.

Pongamos un ejemplo para aclararlo.

Cuando el cuerpo se enfrenta a una hemorragia, este órgano fabrica más cantidad de glóbulos rojos para hacer frente a esa pérdida.

Y cuando está sometido a una infección, dispara la producción de glóbulos blancos.

¿Por qué se fabrica continuamente células sanguíneas?

La médula ósea tiene que crear continuamente células sanguíneas porque estas no permanecen siempre, sino que su ciclo de vida es limitado y mueren.

Algunas células duran más que otras, por ejemplo los glóbulos rojos duran hasta 120 días, mientras que algunos glóbulos blancos no llegan ni a un solo día.

Enfermedades de la sangre

Existe una gran cantidad de enfermedades de la sangre que pueden ser producidas por multitud de factores como: la carencia de algún tipo de vitamina o mineral, problemas respiratorios o alérgicos, factores hereditarios, error en los anticuerpos que atacan a las células sanguíneas, etc.

Para no perdernos demasiado haremos referencia a las enfermedades de la sangre más conocidas y extendidas en la población. Los donantes de sangre son siempre necesarios a la hora de ayudar a curarlas.

Anemia

La anemia es una de las enfermedades de la sangre comunes, que tiene que ver con los glóbulos rojos y con la calidad de los mismos.

Se puede originar una anemia por múltiples factores: por unos malos hábitos alimenticios, por genética, por pérdidas debidas a hemorragias, o por enfermedad asociadas.

Entre los diferentes tipos de anemias destacan por ser muy común en la población la anemia perniciosa y la anemia ferropénica.

Cuando existe una concentración de hematíes por debajo de los valores normales nos encontramos frente a una anemia perniciosa. El origen es la falta de vitamina B12 que es básica para la formación de hematíes.

Por el contrario, si los hematíes no tienen suficiente hierro, los convierte en unos glóbulos rojos ineficaces, incapaces de fijar el oxígeno y por tanto transportarlo al resto del organismo. Este es el caso más común de anemia y a estos tipos de enfermedades de la sangre se las conoce como anemia ferropénica.

Además de estos dos tipos de anemia, existe otra cuya causa viene determinada por el factor hereditario. Estamos hablando de la talasemia. En este caso, lo que ocurre es una destrucción de los hematíes debido a un error en la producción de hemoglobina.

Leucemia

La leucemia está provocada por una sobreproducción de glóbulos blancos.

La médula ósea es la encargada de producirlos, pero por circunstancias todavía desconocidas, empieza a generar glóbulos blancos defectuosos con la cualidad de reproducirse ellos mismo de forma ilimitada. Además, el problema se agrava aún más, puesto que nunca mueren y van desplazando al resto de células sanguíneas, y por tanto el número de células de leucemia terminan adueñándose del organismo. 

Desgraciadamente todavía se desconoce el origen de la leucemia, pero si se sabe qué factores pueden ayudar a que se desarrollen estas enfermedades de la sangre.

Entre los factores desencadenantes se encuentran:

  • Factores genéticos: Se sabe que determinadas personas tienen mayor probabilidad de presentar un caso de leucemia como los hermanos gemelos y los poseedores del síndrome de Down y el de Fanconi.
  • Factores inmunológicos: Organismos deprimidos por enfermedades o por tratamientos son más proclives a padecer leucemia.
  • Factores externos: El estar expuesto a determinadas sustancias radiactivas, contaminantes o agentes patógenos, pueden hacer que se desarrolle muy pronto un cuadro de leucemia.

 

Mieloma

El mieloma es otro tipo de condición dentro de las enfermedades de la sangre provocadas por los glóbulos blancos.

En este caso la médula ósea produce los glóbulos blancos pero en lugar de viajar en el torrente sanguíneo se quedan en la médula ósea, clonándose en ese mismo punto o viajando al resto del hueso y proliferando en cualquier parte del hueso, provocando fuertes dolores y fracturas óseas.

Además estas células defectuosas desplazan al resto de células sanguíneas impidiendo que desarrollen sus funciones normales.

 

Enfermedades relacionadas con la coagulación

Este tipo de enfermedades de la sangre tiene que ver con la calidad y cantidad de plaquetas, así como de los factores de coagulación (proteínas) que son las responsables principales de la coagulación sanguínea.

Hemorragias

La hemorragia está provocada por un problema de coagulación, dando lugar a un sangrado continuo y abundante.

Las hemorragias pueden ser debidas a un problema en las plaquetas, a los factores de coagulación, a determinados medicamentos, a la falta de vitamina K, a problemas hepáticos o a factores hereditarios (hemofilia).

Trombocitemia

La trombocitemia es una de las enfermedades de la sangre cuyo origen es un exceso de producción de plaquetas en la médula ósea.

Normalmente cuando se produce una lesión en un vaso sanguíneo, las plaquetas son las primeras en llegar para taponar la herida. Pero cuando hay un exceso de plaquetas, estas se agolpan y provocan un tapón más grande de lo normal, obstruyendo al vaso sanguíneo, impidiendo la circulación y por tanto provocando un trombo.

La gravedad radica en que la obstrucción se puede producir a cualquier nivel incluido el hígado, el corazón o el cerebro y provocar incluso la muerte inmediata.

Donar sangre

Donar sangre

Mucha gente se plantea si donar sangre o no. Los donantes de sangre siempre hacen falta por lo que vamos a explicar a continuación.

Lamentablemente, la sangre es una de las cosas que no se puede crear ni almacenar, y es por ello que se requiere de donantes de sangre para ayudar a otras personas que en un momento de su vida la necesitan.

Solo se puede mantener durante un tiempo algunas de sus propiedades, por ello es necesaria la concienciación para la donación de sangre a diario de muchas personas en todo el mundo.

Por ejemplo: las plaquetas no duran más de 5 días, los glóbulos rojos duran un mes y medio, y el plasma solo un año.

Salvar vidas es posible con tu donación de sangre.

Aunque suene un poco egoísta, piensa que mañana puedes ser tu quien necesite donantes de sangre para salvar tu vida. Hoy por ti y mañana por mí.

Queremos exponer una serie de razones por la que deberías hacer una donación de sangre y así explicar que se consigue con el hecho de donar sangre:

  • 3 vidas pueden salvarse con cada donación de sangre.
  • 200 puede necesitar un paciente con cáncer.
  • 30 se pueden necesitar ante un accidente de tráfico.
  • 20 puede requerir una operación.
  • 10 se pueden necesitar en un parto.
  • El 10% de personas hospitalizadas requieren de una donación de sangre.
  • No hay forma de fabricarla sintéticamente, por eso es necesario donar sangre.
  • No se puede almacenar, tiene una vida muy limitada.
  • Todos los grupos sanguíneos son importantes y necesarios.
  • Donar sangre significa salvar muchas vidas.
  • Los donantes de sangre son personas solidarias.
  • Mañana tú puedes necesitarla para sobrevivir.
  • Las condiciones para donar sangre son sencillas, no es un proceso doloroso ni traumático.

Una vez que lo hayamos valorado y tomado la decisión, es el momento de donar sangre. Los requisitos para poder llevarla a cabo se describen un poco más adelante. Pero antes veamos que son los grupos sanguíneos y cómo influyen a la hora de hacer la donación de sangre o la recepción de la misma.

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Grupos sanguíneos

Tanto si queremos donar sangre como si somos receptores, debemos conocer el grupo sanguíneo que tenemos así como el factor Rh.

El grupo sanguíneo es la forma de clasificarla atendiendo a las particularidades de los hematíes y del suero. 

Así pues, se determinan 8 tipos diferentes, según sea el grupo sanguíneo y el factor Rh:

  • Grupo A
  • Grupo B
  • Grupo AB
  • Grupo O

Y el factor Rh en cada uno de ellos puede ser positivo o negativo.

Aquí tenemos a los 8 tipos de sangre:

A+, A-, B+,B-, AB+,AB-, O+, O-.

Es importante recordar que nuestro grupo sanguíneo será el mismo durante toda nuestra vida y podremos donar sangre o recibir sangre atendiendo a las compatibilidades de los grupos sanguíneos que también son fijas:

Grupo A+:

  • Las condiciones para donar sangre a A+, AB+ son adecuadas.
  • Puede recibir de A+, A-, O+, O-.

Grupo A- :

  • Las condiciones para donar sangre a A+, A-, AB+, AB- son adecuadas.
  • Puede recibir de A-, O-.

Grupo B+:

  • Las condiciones para donar sangre a B+, AB+ son adecuadas.
  • Puede recibir de B+, B-, O+, O-.

Grupo B-:

  • Las condiciones para donar sangre a B+, B-, AB+, AB- son adecuadas.
  • Puede recibir de O-, B-.

Grupo AB+:

  • Las condiciones para donar sangre a AB+ son adecuadas.
  • Puede recibir de todos.

Grupo AB- :

  • Las condiciones para donar sangre a AB+, AB- son adecuadas.
  • Puede recibir de A-, B-, AB-, O-.

Grupo O+:

  • Las condiciones para donar sangre a A+, B+, AB+, O+ son adecuadas.
  • Puede recibir de O+, O-.

Grupo O- :

  • Puede donar a todos.
  • Puede recibir de O-.

Condiciones para donar sangre

Para determinar quiénes pueden donar sangre se requiere poseer una serie de condiciones básicas para que no se vea comprometida la salud de los donantes de sangre y/o de los receptores.

Las condiciones para donar sangre sin riesgos son los siguientes:

  • Ser mayor de edad legal (18 años).
  • Tener menos de 65 años de edad.
  • Pesar más de 50 kg.
  • Presión arterial entre los límites (mínima 50-95 mmHg y máxima 90-165mmHg).
  • Pulso normal y regular (entre las 50-110 pulsaciones/minuto).
  • Valores de hemoglobina: en hombres > 13.5gr/litro y en mujeres >12.5 gr/litro.
  • Estado de salud general bueno (el personal sanitario hará una valoración previa para su confirmación).

Antes de proceder a una donación de sangre, el equipo sanitario tiene una pequeña entrevista con el donante para hacer una valoración del estado de salud actual, así como enfermedades pasadas, si toma algún tipo de medicación de forma regular, etc. De esta forma, además de la toma de las constantes vitales del momento y la entrevista, analizarán la viabilidad para que se proceda a la donación de sangre.

¿Quiénes no pueden donar sangre?

Algunas personas presentan una serie de circunstancias que impiden que puedan ser donantes, determinando así quiénes no pueden donar sangre:

  • Embarazadas: Una mujer embarazada, no puede donar sangre ya que requiere del todo el hierro necesario durante su estado de gestación, tanto para ella como para el bebé. Si podrá donar sangre transcurridos los 6 meses desde el parto si no está en periodo de lactancia.
  • Mujeres en periodo de lactancia, tampoco podrán donar sangre hasta que hayan terminado de amamantar.
  • Mujeres con la menstruación.
  • Personas mayores de 65 años.
  • Personas con un peso inferior a 50kg: la cantidad a extraer es de 450ml y este valor no se recomienda en una persona con tan bajo peso.
  • Personas con desequilibrios en la frecuencia cardiaca, en la tensión arterial y/o en niveles de hemoglobina.
  • Personas que hayan tenido o tengan determinadas enfermedades como hepatitis B o C, enfermedades infectocontagiosas, problemas de coagulación, cáncer, etc.
  • Personas con diabetes que requieren pincharse insulina.
  • Personas con medicación.
  • Personas que hayan sido operadas en los últimos 3 meses. Todavía deberán recuperarse antes de proceder a una donación de sangre.
  • Personas que se han hecho un tatuaje o piercing hace menos de un año.
  • Personas adictas a cualquier tipo de fármaco.

¿Cómo es el proceso de donación de sangre?

El proceso para donar sangre es muy sencillo. Ese día se procederá de la siguiente manera:

  • Deberás ir con la digestión hecha, pero no en ayunas.
  • Deberás presentar tu DNI para identificarte y llevar un control, pero tus datos serán totalmente anónimos y confidenciales.
  • El equipo sanitario te hará un examen general y un test para valorar tu estado de salud in situ.
  • Además, se te hará una prueba para saber tu concentración de hierro (valor de hemoglobina), con un sencillo pinchazo en el dedo y analizando esa gota de sangre. No sentirás prácticamente nada ya que la aguja es muy fina.
  • Una vez valorados todos los parámetros se procederá a la extracción. Esta durará entre 5 y 10 minutos como máximo, y la cantidad extraída será de 450ml.
  • Una vez terminada la donación de sangre, se aconseja beber líquido en abundancia, como zumos, agua, infusiones,…para compensar el volumen de líquido perdido. Además deberás comer algo ligero y así poder continuar con tu vida cotidiana.

¿Hasta qué edad se puede donar sangre?

Los donantes de sangre tienen una edad límite que son los 65 años, siempre y cuando cumplan todas las condiciones para donar sangre como pesar más de 50 kg, tener la presión arterial y el pulso cardiaco dentro de los valores normales y poseer un estado de salud general bueno sin ningún tipo de enfermedad que pueda poner en riesgo tanto a los donantes de sangre afectados como a los receptores de la misma.

Para ello, antes de donar sangre, el personal sanitario hará un estudio general del estado de salud. Es uno de los beneficios de donar sangre: nos realizarán un chequeo gratuito.

¿Cada cuánto tiempo se puede donar sangre?

Se puede donar sangre cada 2 meses, pero se ha establecido de forma general, que los hombres pueden donar hasta 4 veces al año y las mujeres 3 veces al año.

Esta diferencia entre hombres y mujeres estriba en que la mujer tiene pérdidas por el periodo, y para poder compensarla, se ha limitado a 3.

Como se ve, los donantes de sangre solo tienen dedicarle unas pocas horas al año.

En cuanto a las donaciones de plasma sanguíneo, se pueden realizar cada 15 días y como máximo 24 donaciones cada año.

También se pueden hacer donaciones de plaquetas cada 48 horas, pero se establece de forma normal una donación al mes.

¿Para qué se utiliza?

Como donantes de sangre hemos de conocer qué estamos aportando para salvar vidas, atender emergencias o cirugías, y curar enfermedades de la sangre:

  • Los concentrados de hematíes sirven para aquellos enfermos que presentan unos niveles muy bajos de glóbulos rojos, como son los pacientes con leucemia, con linfoma o con cáncer, ya que su organismo no es capaz de generar los glóbulos rojos en la médula ósea y presentan problemas muy graves de anemia. Además, en casos de accidentes u operaciones que han sufrido una fuerte hemorragia, también se requieren de concentrados altos de hematíes para compensar la pérdida.
  • Las plaquetas que se extraen de las transfusiones sirven para pacientes con problemas hemorrágicos importantes como por ejemplo en casos agudos de cáncer o leucemia, y también para personas con problemas de plaquetas de origen genético.
  • El plasma también se utiliza para enfermos con problemas hemorrágicos, concretamente en aquellos con bajos niveles en los factores de coagulación, como ocurre con los pacientes con problemas hepáticos.

Beneficios de donar sangre

Con la donación de sangre además de poder ayudar a muchas personas a llevar una vida normal o incluso salvarles la vida, de alguna manera todo esto se ve recompensado. Por ello queremos contarte los beneficios de tal gesto tan altruista:

  • Donar sangre disminuye las enfermedades cardiovasculares

En cada donación de sangre que realices, tus niveles de hierro quedarán equilibrados al perder parte de su concentración.

¿Y por qué perder hierro es bueno?

Pues porque el hierro cuando se acumula en exceso provoca daños oxidativos produciendo el envejecimiento prematuro celular y desencadenando problemas que afectan a todo el aparato y sistema circulatorio (corazón, arterias, venas y capilares).

De esta manera, uno de los mayores problemas que se previenen con la donación de sangre es el derrame cerebral.

  • Donar sangre mejora la circulación sanguínea

La sangre tiende a acumular determinadas sustancias como colesterol, triglicéridos, azúcares… que a la larga van haciendo que el flujo sanguíneo se haga cada vez más lento y los vasos sanguíneos se resienten con tanto atasco como si fuera una carretera con retenciones.

Con la donación de sangre se consigue eliminar el exceso de estas sustancias y el flujo sanguíneo vuelve a restituirse con la circulación normal de una carretera sin tráfico.

  • Examen médico general sin costes en cada donación de sangre

Antes de proceder a la donación de sangre se te hará una valoración general de tu estado de salud, recogiendo valores como el pulso cardiaco, la temperatura, la presión arterial, el valor de la glucosa y hematíes. Además se hará un pequeño test acerca de determinadas enfermedades padecidas, o medicamentos que normalmente consumes.

Este chequeo te vendrá muy bien para saber cuál es tu estado de salud, y además si encontraran algún indicio de un problema incipiente, te lo haría saber de inmediato.

  • Donar sangre alarga la vida

Está totalmente demostrado que el periodo vital es mucho mayor en aquellas personas que suelen donar sangre. Los beneficios a largo plazo son más que gratificantes, ya que además de ayudar a los demás, te sientes feliz por ello, por lo que tu salud general se beneficia reflejándose en la larga vida que te espera hasta un futuro muy lejano.

  • Donar sangre tiene beneficios psicológicos

El hecho de hacer una cosa que realmente sirve para algo ya es gratificante, pero si lo que haces es salvar vidas, la felicidad y satisfacción que obtienes no tiene límites.